Los americanos son los ciudadanos que más trabajan. El ocio es un concepto que lentamente está desapareciendo y las personas adictas al trabajo no lo aprecian. Los americanos usualmente toman un promedio de 13 días de vacaciones al año. Los italianos toman un promedio de 42 días de vacaciones, los francés 37 días, y los japoneses 25 días. Estas estadísticas anteriores demuestran que los americanos están tomando el trabajo demasiado en serio. El Wall Street Journal se reporta que el 53% de los que trabajan regresan rejuvenecidos después de unas vacaciones, pero el 30% de los que están de vacaciones no paran de pensar en sus trabajos (America Workaholic Nation, Doll). Los americanos no disfrutan de su tiempo libre al estar pensando constantemente en sus trabajos, aumentando así el nivel de estrés y disminuyendo el potencial de su propia felicidad.
Los doctores que estudian el estrés confirmaron que la enfermedad del ocio es real. Los adictos al trabajo se enferman cuando se van de vacaciones. Durante el tiempo en que los adictos al trabajo tratan de relajarse, terminan enfermándose más con síntomas reales, por ejemplo: fatiga, dolor de músculos, nausea, y síntomas de gripe (Doll). Es claro que aquellos que están tratando de relajarse se olvidan que están de vacaciones. Podemos asumir que los adictos que están de vacaciones sólo fingen estar de vacaciones ya que realmente están pensando constantemente en lo que les faltó hacer antes de salir y en lo que tienen que hacer cuando regresen. Trabajar mucho puede ayudar al bolsillo pero no contribuye a su felicidad si no puedes disfrutar del dinero que se gana.
Es imposible ignorar como está sufriendo nuestra economía pues todos somos víctimas de ella. El número de desempleados ha aumentado drásticamente, forzando a los que tienen empleo a trabajar más fuerte que antes para comprobarles a sus patrones que son valiosos y que no merecen ser despedidos. La presión en la que se encuentran los trabajadores los han hecho olvidar de lo que les da placer. Nuestra sociedad se enfoca en la productividad olvidándose de que un trabajador feliz es el que mejor produce. Un trabajador que tiene un balance en su vida es el que podrá gozar de los frutos de su trabajo.
Las largas horas de trabajo sutilmente están separando a las familias. Un adicto al trabajo tiene más interés en sus proyectos que pasar tiempo con la familia. Al sumergirse en el trabajo se olvida de lo que no se tiene que olvidar; el novio, la novia, el esposo, la esposa, los hijos. La obsesión al trabajo puede poner en peligro a las personas que uno quiere. Los americanos tienen que pensar en las consecuencias de su adicción y decidir si vale la pena perder a los seres queridos a causa del trabajo. Falta recordar que los seres queridos de uno son la fuente más poderosa de la felicidad.
Después de haber leído las estadísticas y sobre los síntomas de los adictos al trabajo, podemos asumir que estas personas no están felices con sus vidas. Así como fingen irse de vacaciones, también creen erróneamente que la manera en la que viven es la que los satisface. Es cuando pierden a sus seres queridos que no se dan cuenta del problema que tienen. Si los americanos pudieran balancear su vida personal con el trabajo pudieran ser más felices en éstas dos áreas de su vida. Un trabajador feliz es aquel que podrá disfrutar de su trabajo y poder trabajar mejor.
Bibliografia
Doll Jen. "American Workaholic Nation Now Gets Stressed from Vacation - New York News - Runnin' Scared." El Mundo Moderno. Web. 07 Dec. 2010.



